After, de Alberto Rodríguez Librero
Publicado el 06/10/2009 por Artepick en Canal Tráilers
Las vidas de Manuel, Ana y Julio, amigos desde la adolescencia, son una impostura. Pese a estar muy cerca de los cuarenta años y haber alcanzado todo aquello que la sociedad dice que les haría felices, buscan desesperadamente una solución para su soledad e insatisfacción.
Sus vidas se cruzan una noche de verano en la que vuelven a reencontrarse después de un año, y juntos emprenden un viaje hacia el corazón de la noche: sexo, drogas, alcohol y excesos; una huida a la adolescencia como única forma de eludir la realidad.
After es la última parada, el último bar abierto.
El final del trayecto.
Los protagonistas:
GUILLERMO TOLEDO es Julio
Julio vive en hoteles y duerme poco. Pero no importa. Siempre hay gente en los recibidores de los hoteles. Puede conversar de lo que sea. Aunque no quiera o no sepa o sea incapaz de llegar al corazón del asunto. Le pasa con todo. Si le preguntaras por los zapatos -ahora que dialoga con un representante de aceites-, o la camisa, o el cinturón, estoy seguro de que sabría decirte su precio exacto. No el valor. Porque ese es Julio; el mismo que cuando se despide de ti –si eres tú el representante de aceites- en el ascensor, porque él prefiere subir por las escaleras y dilatar el momento, evita recordar el motivo que una vez más le llevó a dejar encendida la televisión de su habitación antes de salir de casa. Siempre un hotel.
TRISTÁN ULLOA es Manuel
Todo el mundo tiene un fantasma. El fantasma de Manuel lo visita con frecuencia. De noche, cuando conduce camino a casa de vuelta del trabajo, el tipo que pudo-haber-sido-y-nunca-será viene a sentarse en el asiento del copiloto y siempre pregunta lo mismo: ¿por qué?. Eso es lo jodido del asunto.
BLANCA ROMERO es Ana
Son las cinco de la mañana. Hay una chica borracha en un puente. Se ríe a carcajadas. Va descalza. Es imposible retirar la vista de su sonrisa. Lleva un vestido que se descuelga de un hombro y una sandalia en la mano. La chica se acerca a la balaustrada, saca medio cuerpo del puente y lanza la sandalia con todas sus fuerzas al agua. Tiene 36 años, pero disfruta como una niña. No sé si haría lo mismo si no la estuviera mirando. Mañana, cuando se levante, pensará que todos los cuentos que le contaron de pequeña son una mierda y que aquí no valen. Por descontado no se acordará de nada. Aunque se acuerde.

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No se si me recordarás: veo todas tus pelis y me siento muy orgullosa de haberte tenido en mi clase. Te recuerdo con la cartera a la espalda bajando la calle hacia el cole. Tambien recuerdo una anegdota de tu compañero Baño que decia: ahi viene el premio nobel. Un cariñoso saludo